Hoy, 14 de febrero, se conmemora el Día Nacional de la Energía. Creemos que es ésta una ocasión propicia para reflexionar acerca de la crisis energética que afecta al país por estos días, y como sabemos por experiencia, también a nuestra provincia.
Esta reflexión, más allá de las críticas y los reclamos, debe abordarse desde una perspectiva amplia y estratégica. Porque no es sólo un problema nuestro ni es coyuntural, sino que las decisiones que tomemos al respecto afectarán también a las futuras generaciones.
Sabemos que el sistema eléctrico de nuestro país está desbordado y cuenta con una matriz energética retrógrada basada en la utilización de combustibles fósiles en un 90%. En un escenario de grave cambio climático y rápido crecimiento de las ciudades que no tiene vuelta atrás, podemos calificar a esta crisis como estructural, porque estos recursos son contaminantes y también finitos.
Es evidente entonces que la solución de esta problemática no puede basarse únicamente en el abordaje de una situación conflictiva de estructuras obsoletas, de cortes y escasez de suministros. El planteo debe de manera urgente y necesaria incluir a las llamadas energías renovables, sustentables y limpias. Estas tres condiciones deben estar siempre presentes, porque aunque por ejemplo la energía obtenida de las grandes represas de llanura es renovable (en el sentido de que se no se obtiene de reservas), no puede ser considerada limpia por el enorme impacto social y dańo ambiental que generan este tipo de construcciones.
Debemos decir que ya existe legislación vigente que contempla esta situación. La Ley Provincial 12.503 prevé la creación de un órgano de estudio y planificación para el aprovechamiento de fuentes de energías renovables, alternativas o blandas. Por otra parte, por la Ley 12.692 plantea de un cargo de 20 centavos en la tarifa de la EPE que sería destinado a promover y financiar proyectos de producción de energías alternativas. La aplicación y cumplimiento de estas normas y el resarcimiento por los por los cortes de luz sufridos en los últimos tiempos son deudas que la EPE mantiene con los habitantes de nuestra provincia.
Haremos hincapié en dos tipos de energías renovables y limpias que se presentan a nivel internacional como alternativas rápidamente aplicables y sustentables para colaborar con la solución a la crisis energética: la solar y la eólica.
A nivel local, durante mi gestión como concejal de la ciudad de Rosario, presentamos un proyecto de ordenanza de captación solar, cuyo objetivo era declarar y regular la incorporación obligatoria de sistemas de captación de energía solar de baja temperatura para la producción de agua caliente sanitaria en todos los edificios e instalaciones situados en la ciudad.
Por esos ańos, la ciudad comenzaba a experimentar el llamado boom de la construcción. Desde entonces, más de 500 edificios fueron construidos. Si tal ordenanza y otras estrategias en este sentido -como por ejemplo la utilización de paneles solares para proveer la energía en común que se utiliza en los edificios- hubiesen sido investigadas e implementadas, hubiésemos ahorrado mucho tiempo en la actualización de nuestro esquema energético y en el cuidado del medio ambiente.
La energía generada en parques eólicos es también una herramienta eficaz para reducir el impacto del consumo energético sobre el medio ambiente y es la que más ha crecido mundialmente en los últimos ańos. En nuestro país hay en marcha proyectos de distintas envergaduras, el más reciente es el parque Arauco en La Rioja. Y si bien hay zonas idóneas del país que ya tienen capacidad instalada, como la Patagonia, están lejos del enorme potencial con el que contamos. Según la Cámara Argentina de Energías Renovables, por sus condiciones geográficas y climáticas Argentina podría ser la primera potencia mundial en producción de energía eólica. En Santa Fe no es aún un recurso explotado, aunque el norte de la provincia puede constituir un terreno favorable.
Estas propuestas se basan además en el principio de sustentabilidad energética, es decir aquel que requiere considerar y satisfacer las necesidades de la sociedad en su conjunto, no sólo entendidas como subsistencia física, sino también teniendo en cuenta el ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. En el terreno económico, es otra realidad que la producción de energía alternativa es una fuerte generadora de empleo, que permitiría la rápida creación de muchos puestos de trabajo y el desarrollo de PYMES locales para la producción de equipos.
Retomando la idea de la necesidad de una visión estratégica sobre nuestro sistema energético, creemos ineludible convocar a todos los actores involucrados para que realicen su aporte. En esta línea hemos presentado un proyecto ante la Cámara de Diputados de la provincia para que se convoque a una Audiencia Pública, cuyo objetivo sea discutir el destino de las inversiones en el ámbito de la Empresa Provincial de la Energía. Confiamos en que la iniciativa pueda ser concretada y que la discusión sobre la generación alternativa de energía cobre la relevancia que merece.
Hoy más que nunca creemos en la necesidad de consensuar e impulsar políticas públicas activas que vayan por delante de los hechos y apunten sin pérdidas de tiempo a la generación de un nuevo modelo energético, incorporando fuentes de energía renovables y considerando que la sustentabilidad de la que hablamos también implica la participación ciudadana en la construcción de políticas energéticas.
Comentarios
Enviar un comentario nuevo