Pensar el futuro del agua en Santa Fe

Fecha: 
22/03/2010  
Hoy 22 de marzo se conmemora el Día Mundial el Agua, y esta conmemoración, sumada a las discusiones planteadas sobre la propuesta de aumento tarifario de Aguas Santafesinas S.A realizada por el Ejecutivo y el debate sobre un nuevo marco regulatorio para la empresa, hacen que tengamos una oportunidad, y también una obligación, de reflexionar acerca de varios puntos relacionados con el futuro del agua en la provincia de Santa Fe. Desde la CC-ARI hemos elaborado una propuesta para aportar a esta discusión, en ocasión de la Audiencia Pública convocada por el Enress. Los ejes fundamentales de dicha propuesta se relacionan con cuestiones tales como la segmentación de la tarifa teniendo en cuenta las diferencias entre usuarios residenciales por un lado y comerciales e industriales y grandes emprendimientos semiurbanos por otro, la extensión de los sistemas de medición para éstos últimos y la necesidad de contar con un programa de obras concreto. Pero también incluyen un ítem que creemos vital, y sobre el que quiero explayarme en este espacio: el ahorro del agua potable. Tal vez para los que habitamos esta parte de la provincia, recostada sobre la segunda cuenca de agua dulce más grande de América, parezca una reflexión necesaria aunque no urgente. Pero desde esa situación de privilegio tenemos el deber de profundizar en ella y también en la práctica, porque no podemos olvidar que muchas regiones del país, incluso el norte mismo de Santa Fe, han sufrido, sufren y sufrirán la falta de agua. Varias acciones de concientización acerca de la necesidad de ahorrar agua potable se han llevado a cabo, y muchos ciudadanos responden a ellas modificando hábitos de consumo. Pero constituye una tendencia general que el efecto de las campańas sea temporal y desaparezca cuando cesan los mensajes. Podemos discutir entonces la necesidad de profundizar, articular y sostener en el tiempo acciones de sensibilización en cuanto al ahorro, pero creo que se nos escapa un punto fundamental: el estado no puede confiar para asegurar este ahorro solamente en la buena voluntad de los ciudadanos, porque precisamente esa sería una actitud voluntarista, y no realista. Por eso debe plantearse un rol de activo regulador de las acciones para el cuidado del agua y formalizarlas a través de normativas. Como ya hemos dicho, hay varias razones de peso para pensar y poner en práctica un nuevo marco regulador sanitario, sobre todo teniendo en cuenta que la ley que tenemos actualmente fue hecha a medida del proceso privatizador. Pero además, una norma moderna no puede soslayar la necesidad de reducir las presiones sobre los recursos hídricos mediante medidas que reduzcan la demanda y estimulen el ahorro, garantizando el uso sustentable del agua. No hay mejor manera de hacerlo que generar desde la normativa la posibilidad de incluir en las construcciones barreras físicas que permitan una mejor utilización. A modo de ejemplo, incluimos en nuestra propuesta las siguientes alternativas: . Captación de las aguas de lluvia para su reutilización. El sistema de captación de aguas de lluvia es un sistema efectivo y posible que permite el ahorro de miles de litros de agua potable. El agua se almacena y no se desperdicia en el sistema pluvial, lo que provoca en muchos casos graves inconvenientes a los vecinos. El agua de lluvia que cae sobre el techo va descendiendo por un conjunto de canaletas hasta llegar al depósito, que se encuentra en el sótano de la construcción. De esta manera, el peso del agua acumulada no afecta en modo alguno a la estructura de hormigón. Luego se extrae a través de un sistema de bomba. Este sistema permite la utilización del agua de lluvia, no para consumo humano pero sí para recargar los depósitos de los inodoros, para combatir un eventual incendio, para el lavado de veredas, autos y riego. Por ejemplo, en el edificio del Instituto Universitario del Arte (IUNA), en el barrio porteńo de Palermo, la utilización de este sistema hace posible el ahorro de 2.300 litros diarios y permite disminuir en 1.800 litros diarios el efluente de agua hacia las cloacas. Sistemas de doble descarga y descarga interrumpible en inodoros. El consumo medio por persona en el uso de la cisterna de los inodoros durante un ańo alcanza los 10.800 litros. Con los nuevos sistemas de descarga de agua se ahorrarían más de 4.000 litros anuales. Existen dos mecanismos: el de doble descarga y el de descarga interrumpible. El primero de ellos está compuesto por un pulsador con dos botones. Al presionar uno de ellos, se descargan tres litros de agua y, al apretar ambos, la cantidad máxima que se libera es de seis litros, que ya supone de por sí un ahorro respecto a lo habitual (12 litros). El segundo mecanismo está formado por un único botón. Al pulsarlo una vez, comienza la descarga de agua, y al hacerlo por segunda vez, ésta se interrumpe. La cantidad de agua que se consume depende tan sólo de la decisión del usuario. Perlizadores: Son dispositivos que mezclan el agua con aire dándole a las gotas de agua la forma de perlas, logrando reducir el caudal entre un 40 y un 60 por ciento. De sencilla instalación, sólo hace falta reemplazar el difusor habitual de la canilla por uno de estos “aireadores”, que también pueden ser instalados en duchas. Cuando nos duchamos por cinco minutos consumimos alrededor de 100 litros de agua, pero utilizando un aireador podríamos reducir a la mitad este consumo sin notar diferencias. Con este dispositivo también se puede reducir a la mitad el agua que usada para lavar las manos, platos, verduras, cepillarse los dientes y otras actividades cotidianas, que se calcula en 30 y 50 litros al día. Pistolas de corte para mangueras de lavaderos de autos y edificios. Permite regular el flujo de agua para ser utilizada sólo cuando se necesita sin que sea necesario movilizarse para cerrar la canilla mientras se está trabajando. En el momento que se suelta el gatillo se produce un corte perfecto y estanco del agua que puede suponer un ahorro de hasta 60% en el consumo de agua de lavado. En marzo de 2009, el sindicato de encargados de edificios (SUTERH) puso en marcha una campańa nacional orientada al ahorro de agua potable, mediante la entrega a sus afiliados de 100 mil pistolas de corte para mangueras. La iniciativa contó con el apoyo de Greenpeace y de otras organizaciones no gubernamentales ecologistas y ambientalistas. Estos elementos están disponibles en el mercado y su costo no es elevado, pero una generalización de su uso y un verdadero impacto positivo implicarían que el estado tome medidas para fomentarlo. Previa adopción en los edificios públicos, puede plantearse la obligatoriedad de incluir dispositivos ahorradores en las nuevas construcciones. Y tenemos que comenzar a contemplar esa posibilidad ahora, porque a experiencia, por ejemplo en Rosario, nos dice que la demora en considerar y aprobar proyectos que tienden al cuidado del medio ambiente como la inclusión en nuevos edificios de paneles solares el ahorro de energía, nos han hecho perder una oportunidad histórica en el boom de la construcción que comenzó en nuestra ciudad ańos atrás. Hoy en día hay grandes proyectos de urbanización en marcha y los seguirá habiendo, cuanto antes tomemos decisiones pensando en una perspectiva de solidaridad intergeneracional, más minimizaremos los dańos al medio ambiente y más avanzaremos en la consideración del agua como un derecho. En el contexto del debate del nuevo marco regulatorio sanitario, es importante reafirmar una vez más el carácter público de la gestión del agua potable, que ha sido un paso fundamental para el estado santafesino. Una de las ventajas de que Assa sea una empresa pública, y una demanda que debemos sostener también, es la posibilidad del involucramiento de los distintos actores para discutir y ponerse de acuerdo sobre la mejor manera de gestionar el recurso hídrico. En ese sentido celebramos la convocatoria a Audiencia Pública realizada por el Enress días pasados en Rosario y Santa Fe. Y el desafío es aún mayor, porque participación implica el derecho de opinar y proponer, pero también el deber de participar activamente en las soluciones, y una normativa que promueva el ahorro y el uso sustentable del agua debe comprometernos a todos: usuarios particulares, comercios, constructores, fabricantes, ONGs y la propia administración pública.

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