Chocolate por la noticia: el cambio climático nos afecta
Medio Ambiente: Cambio Climático
En este arículo Amy Goodman considera la posibilidad de que quienes en los noticieros y servicios de internet brindan los"datos sobre el tiempo"puedan estar "seducidos" por la opinión impuesta desde la industria de los combustibles fósiles de que los humanos no somos realmente responsables del cambio climatico. La nota es contundente señalando los eventos extremos que en este 2010 se están presentando alrededor del mundo.Chocolate por la noticia: el cambio climático nos afecta
Por Amy Goodman
Los reportes diarios del estado del tiempo, presentados alegremente con
gráficos coloridos y animación de última generación, parecen transmitir
cada vez más información. Sin embargo, un hecho fundamental es
sistemáticamente omitido: el cambio climático.
Sin embargo, sin importar cuán llamativa sea la presentación, un hecho
fundamental es sistemáticamente omitido. Imagínense si, luego de remarcar
la expresión “condiciones climáticas extremas” para llamar nuestra
atención, los informes remarcaran “calentamiento global”. Entonces no sólo
nos enteraríamos de que debemos ponernos ropa más liviana o llevar
paraguas, sino de que tenemos que hacer algo acerca del cambio climático.
Le planteé esta inquietud a Jeff Masters, co-fundador y director de
meteorología de Weather Underground, un servicio de información
meteorológica en Internet. Masters escribe un blog sobre el clima que
tiene muchos lectores y no evita vincular las condiciones meteorológicas
extremas con el cambio climático:
“Calor, calor, calor es el nombre del juego este año en el planeta
Tierra”, dice el meteorólogo Jeff Masters, mientras el mundo está afectado
por eventos climatológicos extremos que han provocado la muerte de miles
de personas y el desplazamiento de millones.
Los incendios forestales en Rusia cubrieron al país de humo, exacerbando
lo que ha sido el verano más caluroso en ese país en los últimos mil años.
Las lluvias torrenciales en Asia provocaron grandes inundaciones y
deslizamientos de tierra mortales en Pakistán, Cachemira, Afganistán y
China. Un gran bloque de hielo se desprendió de Groenlandia, dejando una
isla de hielo de cuatro veces el tamaño de Manhattan navegando en el
océano. La sequía amenaza a Níger y a la región africana de Sahel.
Masters relaciona las crudas estadísticas entre sí:
* En 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países
en el mundo en un solo año: 17.
* La última década fue la más calurosa de la que se tiene registro.
* La primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia del
planeta.
* Los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del
Atlántico ocurrieron este año (lo que probablemente provocará huracanes
más frecuentes y severos en el océano Atlántico).
“Cada vez tendremos más años como este, en los que suceden acontecimientos
de una magnitud increíble que provocan muertes y una destrucción tremenda.
Lo que me preocupa es que en la medida en que estas condiciones climáticas
extremas continúen aumentando en las próximas décadas y aumente la
población, la capacidad de la comunidad internacional de responder a estos
desastres y brindar ayuda a las víctimas se verá forzada al límite”.
Y, sin embargo, las negociaciones de la ONU sobre cambio climático parecen
dirigirse al fracaso.
Cuando las negociaciones sobre el clima que se estaban llevando a cabo en
Copenhague en diciembre del año pasado llegaron a un punto muerto, luego
de que las naciones industrializadas encabezadas por Estados Unidos
ofrecieron un acuerdo del tipo de 'tómenlo o déjenlo', muchos países en
desarrollo decidieron dejarlo. El llamado Acuerdo de Copenhague es visto
como un documento débil y no vinculante que fue impuesto a los países más
pobres como una estratagema para permitir a los países como Estados
Unidos, Canadá y China escapar a las metas legalmente vinculantes de
reducción de emisiones de gases de efecto invernadero estipuladas en el
Protocolo de Kioto, que debe renovarse en 2012.
Bolivia, por ejemplo, busca un acuerdo mundial sobre emisiones más
agresivo. Está pidiendo límites estrictos a las emisiones, legalmente
vinculantes, en lugar de las metas voluntarias establecidas en el Acuerdo
de Copenhague. Luego de que Bolivia se negó a firmar el acuerdo, Estados
Unidos le retiró millones de dólares de los prometidos en ayuda. El
embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, me dijo: “Dijeron que
nosotros no apoyamos el Acuerdo de Copenhague, y nosotros dijimos: 'Pueden
quedarse con el dinero. No vamos a pelear por unas monedas. Estamos
luchando por la vida'”.
Si bien Bolivia logró que se aprobara una resolución en la ONU el mes
pasado que reconoce al agua y el saneamiento como un derecho humano, algo
sin precedentes para este órgano internacional, esto no cambia el hecho de
que a medida que se derriten los glaciares de Bolivia como consecuencia
del cambio climático, su suministro de agua está bajo amenaza.
Las naciones insulares del Pacífico como Tuvalu podrían desaparecer del
planeta si los niveles del mar continúan en aumento, lo cual es otra
consecuencia del calentamiento global.
La próxima conferencia de la ONU sobre el cambio climático tendrá lugar en
Cancún, México, en diciembre. Las perspectivas de lograr allí un consenso
mundial con compromisos vinculantes parecen cada vez más improbables. En
definitiva, la política de Estados Unidos, el mayor contaminador en la
historia de la humanidad, debe cambiar. Esto solamente sucederá si la
gente en Estados Unidos hace la conexión necesaria entre nuestro clima
local y el cambio climático mundial. ¿Qué mejor manera que a través del
repiqueteo diario de los pronósticos del tiempo? El meteorólogo Jeff
Masters me explicó cuál es el meollo del problema:
“Muchos meteorólogos de la televisión son muy escépticos, no creen
realmente que el cambio climático sea provocado por el hombre. Fueron
seducidos por la opinión impuesta por la industria de los combustibles
fósiles de que los humanos no somos realmente responsables, y pueden
inventar todo tipo de excusas. No sé si las has escuchado todas: que los
científicos del clima están haciendo esto para captar atención y dinero
para investigación, que los registros de temperatura son alterados porque
las islas de calor afectan a las ciudades, y así. Pero todo eso es solo
propaganda impuesta por las relaciones públicas de la industria de los
combustibles fósiles, y han convencido a muchos meteorólogos de la
televisión de que eso es así. Entonces, es un camino difícil porque
estamos librando una batalla contra un enemigo que está muy bien
financiado, y que está decidido a desinformar sobre lo que dice la
verdadera ciencia”.
Quizá debería ser un meteorólogo quien diga hacia dónde sopla el viento.
www.ecoportal.net
Amy Goodman, 12 de agosto de 2010 - Denis Moynihan colaboró en la
producción periodística de esta columna.
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional
que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en
inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan
contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados
Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.







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