En conmemoración de los 33 ańos del golpe militar del ‘76. Este 24 de marzo cumplimos como país otro triste aniversario, pero también tenemos la oportunidad de generar más memoria, y más conciencia acerca de los terribles hechos acaecidos a partir la dictadura militar de 1976.
Pero la memoria no es sólo el recuerdo estático de cosas que ocurrieron hace mucho tiempo. La memoria es una construcción colectiva que ningún sentido tiene si no le es útil a la gente para poder avanzar y cicatrizar algunas heridas a partir de la revisión de la propia historia. Por eso debe servir para buscar y conseguir justicia, para ayudar a entender, para encontrar más nietos, para mitigar en lo que se pueda el dolor y para dar a conocer.
Digo dar a conocer, porque en parte hacer memoria debe ser para nosotros acercar a las nuevas generaciones a ese pasado que pueda llevarlas a decir por sí mismas “nunca más”, a pesar de no haber vivido la experiencia en carne propia. Es poder aprovechar ese penoso recuerdo de los que nos pasó para que nadie más tenga que morir, ni callar por miedo, ni ser reprimido por su pensamiento, ni desaparecer. Esta es una responsabilidad que, en memoria de los miles de jóvenes que perdimos en manos de la dictadura, no podemos eludir.
(Pablo Javkin presentó, siendo presidente de la FUA testimonio y documentación ante el juez Baltasar Garzón sobre la desaparición de 2.129 jóvenes durante la dictadura militar)
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